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¿Es la crisis una cuestión de Género?

En estos momentos de crisis, puede parecer que ocuparnos de los temas de género es cuanto menos utópico, sin embargo no es así. Si analizamos las palabras de nuestros representantes políticos, empresariales y laborales, comprobamos la actualidad del tema.
Cristóbal Montoro, miembro del Partido Popular, recordemos partido en la oposición, apuesta por la austeridad del gasto público, por bajar los impuestos que pagamos los ciudadanos, y en particular, las PYME, los autónomos, y los jóvenes, es decir, los más vulnerables. Dice Montoro “lo social” no es sólo proteger también es crear empleo. A estas palabras responde el Ministro Corbacho señalando que la crisis es un problema mundial, no sólo de España. Se están tomando medidas como los créditos ICO y los “millones” que se han inyectado en las entidades financieras españolas para que lleguen a las familias y a las PYME, el problema- dice Corbacho- es que la crisis es un huracán y las medidas tomadas van a velocidad de crucero, de ahí el desajuste y la todavía ausencia de resultados positivos. Dice Corbacho “saldremos de la crisis porque la sociedad tiene elementos de fortaleza…” y se intentará que no la paguen los más débiles. Entre las medidas a tomar se va a poner en práctica el contenido de la Ley de Dependencia, que va a permitir crear empleo, especialmente femenino, ya que son las que hasta ahora han asumido mayoritariamente las labores de cuidado.
Por su parte, los representantes de empresarios (CEOE) piden rebajas en los costes laborales, no tanto el abaratamiento del despido, sino los costes de Seguridad Social, y ello porque llevamos muchos años perdiendo competitividad por esta razón frente a empresas extranjeras. Si el representante es el de las PYME (CEPYME) parece que la reflexión se acerca a más a estas empresas, propone consolidar el empleo existente, devolver las cantidades de IVA que siguen pendientes de abono, reducir la morosidad tanto pública como privada y se muestran escépticos con las propuestas de formación profesional que ha hecho el Gobierno como alternativa al empleo. La FP nunca ha funcionado porque no tenemos un sistema de educación que funcione en España. No hay mayor labor social que crear empleo.
Los representantes de los sindicatos por su parte, critican que los dos grandes partidos discutan sobre quién ha bajado más los impuestos, si el PP o el PSOE por el contrario. El punto de partida debe ser que se reconozca que tenemos problemas propios, que no son de la crisis internacional actual. También son escépticos con la FP aunque la apoyan según las noticias de los últimos días, lo cual es una contradicción. Proponen el desarrollo de la Ley de Dependencia, porque una solución sería darle la importancia debida a las políticas públicas de sanidad, servicios y enseñanza. Sectores como sabemos bastante feminizados.
Las preguntas que os lanzamos son ¿La oposición debe apoyar al Gobierno, son corresponsables? ¿Llegaremos con estas propuestas a un mercado laboral sostenido básicamente por empleados femeninos, si se ponen en práctica las propuestas anteriores? ¿Qué hacemos con los desempleados, principalmente hombres, de la construcción y de las industrias y que alcanzan más del 50% de los actuales desempleados? ¿Es por tanto, la crisis una cuestión de género?

Responsabilidad Social: una necesidad real

Progresivamente ha ido aumentando la preocupación por la dimensión social de las actividades empresariales, no sólo motivada por una mayor demanda de información por parte de los consumidores sino por el abanico de actores también participes y que de una forma u otra influyen en hacer de la Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial una necesidad de obligatorio cumplimiento y no una forma de proceder a merced de la buena voluntad.
Ante esta situación, en la que cada día nos encontramos más agentes implicados y comprometidos con las preocupaciones sociales, ambientales, laborales y respecto a los derechos humanos, la RSE más que una mera moda se ha convertido en una necesidad real en la sociedad actual, una demanda frente a la que responder.
Durante mucho tiempo, la efectividad en términos de producción han sido el eje central de los objetivos empresariales y todos los esfuerzos en las organizaciones han ido orientados en atender estas cuotas financieras. Desde esta perspectiva tradicional, todo lo que no se enmarque hacia la consecución de beneficios tangibles e inmediatos y la obtención de rentabilidad suponían esfuerzos innecesarios en los que preferiblemente no había que invertir gran cantidad de recursos.
Frente a este enfoque, surge una nueva concepción en la que las empresas juegan un papel protagonista hacia la contribución al desarrollo sostenible y afortunadamente cada día más, la transparencia sobre la actuación responsable de las organizaciones así como sus planes futuros de sostenibilidad, adquieren un mayor peso dentro de los objetivos estratégicos tanto de la multinacional de primer orden como de las Pymes.
Es en estos momentos cuando se asume que la actuación responsable ayuda a reforzar las relaciones, ganar en confianza y suponen un factor fundamental para el éxito empresarial, hasta tal punto que en la actualidad resulta complejo pensar en una organización sin tener presente la RSC, tal y como en su día indicaba Peter Ferdinand Drucker , autor de destacada literatura relacionada con el "management" o la gestión de las organizaciones indicando que "no hay empresas exitosas en comunidades deterioradas".
Sin embargo, la RSC no es competencia exclusiva de empresarios financieros, los cuales han adquirido a lo largo del tiempo gran poder e influencia social sino que además existen distintos agentes con suficiente capacidad para tomar decisiones de largo alcance e impacto social. Ello supone un compromiso de todos los sectores de la sociedad para implicarse activamente en prácticas responsables hacia un desarrollo sostenible, la preservación del medio ambiente, el respeto de los Derechos Humanos, la lucha contra la pobreza y la explotación.
En los últimos años y, por fortuna, cada día más, se apuesta especialmente por aunar esfuerzos entre todos estos actores con el fin de alcanzar mejores resultados y soluciones más globales.
Lógicamente no podemos dejar de tener presentes la actual crisis financiera que se ha instalado ya en la economía real, impactando con fuerza en las empresas. Ante las presiones por reducir costos, los empresarios se cuestionan si en esta situación deben o no mantener los gastos asociados a la Responsabilidad Social llegándose a plantear de forma errónea suspenderlo hasta que vengan tiempos mejores.
Es precisamente en estos períodos de cambio profundo y crisis cuando debe estar más presente el compromiso de las corporaciones y cuando todos los agentes implicados deben asumirlo como un gran reto concienciándose del impacto negativo que supone olvidarnos de las prácticas responsables.
Así pues, debemos adoptar una perspectiva integral en la que cada agente debe hacer frente a sus obligaciones para con la sociedad: Los Consumidores, adquiriendo un papel más activo a través de sus decisiones de compra; las Administraciones Públicas, no sólo desde el establecimiento de un marco normativo que garantice las prácticas responsables sino premiando y facilitando los recursos necesarios para este acertado cumplimiento; los Inversores premiando a aquellas empresas que adopten medidas que contribuyan al desarrollo sostenible y tenerlo como un valor de peso en sus elecciones; las ONGs como un agente con suficiente capacidad y fuerza; el Mundo Académico, como iniciadores de una nueva concepción de la sociedad del futuro y, por último, por parte de cada uno/a de nosotros/as, teniendo estos valores presentes en el rol que asumimos cada día.
En los últimos tiempos, diversas son las iniciativas que se han llevado a cabo para contribuir, a nivel Europeo, al desarrollo sostenible, fomentando la apuesta por el diálogo, la transparencia en materia medioambiental, social, laboral y de derechos humanos; que ha llevado a los distintos agentes implicados a acercar posturas e intereses, facilitando el consenso sobre qué cuestiones se deben de tratar y cómo debe de ser la implantación de una correcta política de RSC.
En el año 2000 entre los objetivos estratégicos planteados en la Cumbre de Lisboa encontramos el interés por “convertir a la Unión Europea en 2010 en la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social”, lo que supone el inicio de diversos encuentros con la finalidad de establecer un marco para hacer una revisión sobre el estado de la RSE tanto en Europa como en el resto del mundo, y debatir sobre las posibilidades de promover nuevas prácticas en el futuro.
La reciente celebración del Foro multilateral europeo sobre RSE el pasado 10 de Febrero, que supone la segunda reunión multistakeholder, (la anterior se realizó en el periodo 2002-2004) tuvo lugar en Bruselas. Los principales grupos de interés, incluidos los empleadores y los representantes empresariales, sindicatos, inversores, académicos, organizaciones de la sociedad civil y las autoridades públicas se reunieron con el propósito de “revisar los progresos que en responsabilidad social se están logrando en Europa y alrededor del mundo, y discutir posibilidades para posibles iniciativas conjuntas”.
Todo ello con el fin de compartir experiencias y debatir los temas de más actualidad en RSE, tales como la regulación y la obligatoriedad de informes, la crisis financiera, las clausulas sociales en las contrataciones públicas, la transparencia, la inversión y el consumo responsable.